Francisco Rodríguez

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La Gran Fanfarria Doctrinaria

Esta imagen es realizada como una acción catártica por contingencia. Término entendido como la posibilidad, o la no posibilidad de acción relacionada con una serie de eventos adversos que el autor pretendió sublimar.

Con la imagen se pretende denotar y ejemplificar algunos aspectos de las prácticas y los discursos relacionados con estructuras de pensamiento. El autor procede con escepticismo aludiendo elementos de ciertas metanarrativas como el cientifismo-materialismo, el fascismo-marxismo y concepciones binarias como el amor pulchritudo-amor voluptas. También señala y transpone elementos de algunas concepciones cosmogónicas o religiosas como los son el animismoel dualismo, el panteísmo y el cristianismo. Finalmente, discute posturas hegemónicas en el ámbito del arte occidental.

 

La Gran Fanfarria Doctrinaria

 La Gran Fanfarria Doctrinaria. 2013. Acuarela sobre papel, 100 x 70 cm

La imagen procura un evento semántico-interpretativo en diálogo con el observador, apelando al bagaje cultural de este último. El intercambio comunicativo se facilita mediante una estructura visual narrativa que sintetiza significados antes disociados y no relacionados, para propiciar cadenas de razonamiento y favorecer nuevas maneras de entendimiento. (Para profundizar en el tema  ver al filósofo alemán  H.-G. Gadamer 1900-2002).

 

 

Formalmente, la pintura representa una serie de personajes enmascarados que agobian, acosan y subyugan a un infante. El autor se vale tanto de esquemas semióticos cuyos códigos y gramática visual aluden a referentes iconográficos y arquetípicos de diferentes culturas, como de expresiones sintomáticas en cuanto a una representación figurativa y a las cualidades plásticas pictóricas per se.

 

Al emplear iconografía de varias culturas, sus signos conllevan elementos de otros contextos con sus respectivos significados, que a su vez, son también vehículo de otros signos que implican nuevos significados y así sucesivamente. Dado el carácter polisémico de un simbolismo que se aplica fuera de contexto y su relativa correspondencia entre los signos y las entidades significadas, al combinarse se proponen nuevos significados asociados con el título de la obra La Gran Fanfarria Doctrinaria. Significados que están sujetos a un proceso constante de evolución en relación dialéctica con la interpretación del observador.

 

Como insumo para los procesos de creación visual, el autor apela a diferentes referentes visuales: fotografía de 1956 de Helmuth Pirath, pintor James Ensor (1860-1949), pintor Hyeronimus Bosch (1450-1516). Referentes visuales secundarios: pintor Francis Bacon (1909- 1922), fotografías tomadas al artista Joseph Beuys (1921-1986), fotografía de 1979 de James Tobin, máscaras japonesas del teatro Noh personificando a Ikkaku y a Kojishi, tótem de tribu Suquamish de Norte América, figura ritual de Nuhlimkila de la tribu Quatsino en Norte América, bailarín con máscara de ciervo Sa’bag de Bután y máscara ritual papúa de Nueva Guinea.

Referentes literarios: Evangelio de San Juan del Nuevo Testamento en la Biblia, la novela de 1945, That Hideous Strenghth escrita por C.S. Lewis (1898-1963). Referentes musicales: canción del 2006, This morning I woke up again del álbum Book of Longing de los músicos Leonard Cohen (n. 1934) & Philip Glass (n. 1937), canción de 1993, Gran Lady del álbum Lobo Suelto Cordero Atado de la agrupación argentina Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

 

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El infante subyugado es sin duda el personaje más importante de toda la imagen. Propicia en el observador múltiples narrativas para interpretar la escena. La corona de espinas conduce y contextualiza la interpretación, apelando a la tradición cultural-religiosa del Cristianismo.

Se empleó como referente visual una fotografía de Helmuth Pirath. Durante los procesos de sombreado, se hizo énfasis particular en el gesto trágico como insumo expresivo sintomático. El autor trabajó horas enteras elaborando sus tristes ojos y al mirarlos fijamente, reflexionó sobre luchas, adversidades y retos vividos. Del ámbito subjetivo anecdótico procedió a considerar episodios históricos asociados con la maldad y la injusticia social. Se pensó en la niña del campo de concentración Soviético de la imagen de Pirath. Se pensó en víctimas, se pensó en el Nazareno coronado con espinas.

En una ocasión, al finalizar por completo los detalles del personaje de la niña coronada y observarle los ojos oscurecidos por el llanto y el dolor, al artista se le ocurrieron unas palabras que rimaban. Palabras convertidas en versos y de los versos se escribió un poema:

Negros tenés los ojos,
por tus amores extraviados
y cariños lastimeros.

Tus lágrimas exhumadas,
no dejan de brotar ligero,
y la sed que nunca sacia
la extingue ya empero.

Juegan por andrajos,
por tu saya muy raída,
apostando con los dados
la corona carcomida.

¡Ya pronto llega el fin!
Del ocaso ya la noche,
grita la lechuza
y por muerte hay derroche.